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viernes, 7 de agosto de 2020

Empleabilidad luego de la cuarentena



“No dejes de entrenar tu empleabilidad porque nunca es mal momento, especialmente en la crisis del Covid-19”

No pierdas el tiempo. Puedes aprovechar esta segunda etapa de cuarentena en casa por la pandemia del coronavirus para mejorar tu currículum profesional. En la actualidad existen diversas incertidumbres de cómo será el mundo laboral luego que acabe esta cuarentena. Tras el confinamiento, muchas cosas cambiarán y aunque resulta difícil hasta para los especialistas concretar lo que ocurrirá, todos coinciden en que debemos tener los ojos bien abiertos y ser flexibles para adaptarnos.

Esta etapa de confinamiento es perfecta para que cada uno prepare su estrategia laboral. El mercado se va a volver tímido, va a haber un repunte del desempleo y vamos a tener mucha competencia. Por eso, se ha de tener una estrategia clara y ser rápido.


El mundo del trabajo se ve profundamente afectado por la pandemia mundial del virus. Además de ser una amenaza para la salud pública, las perturbaciones a nivel económico y social ponen en peligro los medios de vida a largo plazo y el bienestar de millones de personas.

Definir tus objetivos profesionales.

“Necesitamos saber quién eres, hacia dónde te diriges y cómo lo vas a hacer. Todo esto transforma tu empleabilidad y propuesta de valor en el mercado laboral”. Para averiguarlo debes hacer lo siguiente:

Cuestionarte ¿Qué quieres conseguir a nivel laboral? ¿Te gusta lo que haces? ¿Prefieres la velocidad de las multinacionales o la calma de las pequeñas empresas?

El plan de acción: ¿cómo lo vas a hacer? Esto con el fin de priorizar los objetivos y asignar a cada uno de ellos un plan de acción concreto.


Definir un tiempo y realizar el plan de acción para cada uno de los objetivos laborales a cumplir.


“Al final, debes aplicar inteligentemente tus esfuerzos y búsquedas. Mientras más te conozcas, más fácil será encontrar el puesto ideal”.

No dejes que las etiquetas te limiten.


Confía en tus posibilidades. Si es posible, participa en alguna formación que te permita conocer técnicas de búsqueda de empleo y de actualización profesional.


Mantén una rutina que te permita seguir conectada con el mercado laboral.

Es el mejor momento para trabajar el autoconocimiento (análisis de debilidades, fortalezas, intereses y motivaciones en la búsqueda de empleo), el diseño de un plan a partir del mismo (¿cómo, cuándo y dónde voy a buscar empleo cuando se normalice la situación?), fortalecimiento de la marca personal (puesta a punto del currículum, redes sociales) o formación en áreas estratégicas para cada perfil (idiomas, tecnología, marketing, ventas).

Puede que hayas estado desempleado durante mucho tiempo.

Pero debes explicar que este tiempo sin trabajo no ha sido perdido, sino que ha generado cambios en tu persona, siendo beneficioso para tu crecimiento personal y profesional. Haz una revisión detallada sobre las habilidades, experiencias y conocimientos que has adquirido en tu tiempo en desempleo y ponlos en valor en la entrevista (por ejemplo, voluntariado).

Cursos y formación.

Con el confinamiento, vivimos una fiebre de cursillos y necesidad de formación. Pero la mayoría de los especialistas coinciden en que no es necesario exigirnos tanto en un momento tan duro. “No es el momento de sacarse un máster, pero sí de fijarse pequeñas metas: mejorar el Excel o el inglés, por ejemplo. O, incluso, pararnos a pensar cómo podríamos llevarnos mejor con nuestro jefe o con un compañero”.

Ficha las empresas en las que te gustaría trabajar.

Visita su web corporativa y piensa cómo podrías contribuir con su misión y objetivos. Aunque quizás ahora no estén recibiendo candidaturas, es buena idea que investigues si tienen vacantes que cuadren con tu perfil.

Cuando acabemos la cuarentena, tendremos que adquirir nuevos conocimientos, pues el mercado laboral habrá cambiado. Y la clave estará en identificarlos y adaptarse a ellos. Por ello, es más una cuestión de aprender a cambiar la actitud que de ponerse a cursar estudios como si no hubiera un mañana.



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miércoles, 5 de agosto de 2020

Aprende de los errores del despido y consigue el trabajo deseado





Ser despedido del trabajo puede ser visto como un fracaso; pero también como una enseñanza y ocasión para empezar algo nuevo. Ante un despido se puede actuar de dos formas: ‘sumirse' en criticar los aspectos negativos que tenía la empresa, o aprovechar esa oportunidad para diagnosticar qué errores estás cometiendo como profesionista. "Es un momento para hacer una autoevaluación, una reconstrucción de hechos para saber qué pasó. Es fácil que en el despido se depositen las causas, siempre, en factores externos, como ‘le caigo mal a mi jefe'. Eso pasa, pero hay que pensar, por ejemplo ‘¿por qué me despidieron a mí, y no a mi compañero?'"

Es por eso que te mencionaremos 4 causas disciplinarias más frecuentes de despido en nuestro país:

Faltas o impuntualidad a la hora de acudir al trabajo: La tardanza, es una infracción laboral, pues supone el quebrantamiento de una regla esencial en la empresa. Recordemos que la relación de trabajo supone que el trabajador se encuentre a disposición del empleador durante un lapso fijado por éste. Dicho lapso recibe el nombre de jornada de trabajo y la oportunidad de inicio y fin se denomina horario de trabajo. Por este motivo, al trabajador se le puede despedir por tener estas actitudes reiteradas evidenciando un total desinterés y falta de compromiso con la empresa.

Ofensas verbales o agresiones físicas a los compañeros de trabajo o jefes: En este caso, no toda ofensa verbal o agresión física ha de ser merecedora de despido, por lo que habrá que atender a la gravedad de la agresión y a las circunstancias concurrentes para determinar si efectivamente la conducta del trabajador es sancionable con un cese.

Disminución del rendimiento en el trabajo: El Bajo Rendimiento o Productividad en el trabajo es una de las causas más frecuentes de despido disciplinario. La principal obligación del trabajador es la de desarrollar su trabajo de acuerdo con la buena fe y de manera diligente, de tal modo que la ejecución de su trabajo debe suponer para el empresario, que este obtenga rentabilidad mejorando la productividad de la empresa.

Falta de disciplina y desobediencia a los superiores: Este tipo de actuaciones suelen ir aparejadas de sanción disciplinaria que, en caso de poder tipificar como faltas muy graves, muy probablemente provocarán un despido. Aunque a veces sea inevitable por las circunstancias en que se trabaja, se recomienda mantener el control lo máximo posible, pues estas situaciones no suelen llevar a nada bueno; mejor tratar de expresar las disconformidades o malestar a los superiores (e incluso por escrito) con tranquilidad.


Seguido a ello, es necesario que conviertas todas estas malas experiencias y las conviertas en aprendizajes, por lo que deberás seguir los siguientes consejos:

Reconocer tu error y aprende de él: Asumir nuestro error es un momento clave para demostrar honestidad con nosotros mismos y asimismo es parte de crecer, pues al reconocer nuestra culpa, seremos capaces de detectar el origen y evaluar qué acciones debemos realizar para evitar caer en el mismo problema. No reconocer un error es como negarse a un aprendizaje.

Busca soluciones: Podemos focalizar toda nuestra atención y energías en cambiar el paso, lo cual nos llevará a un estado constante de estrés y frustración, o podemos emplear nuestras habilidades, capacidad de análisis y experiencia en la solución del problema y en que este no se vuelva repetir.

Sé positivo: Thomas Edison, el creador de la bombilla, dijo esto con relación a su descubrimiento histórico: “No he fracasado, he descubierto 999 maneras de cómo no hacer una bombilla. Una actitud positiva con nosotros mismos y frente al problema es la clave para no estancarse y para salir del hoyo emocional donde el error suele arrastrarnos.

Aprender a decidir: Cometer errores trae consecuencias, así que además de saber asumirlos, es vital aprender a tomar decisiones.


En resumen, el ser capaz de admitir y asumir nuestros errores aumentará nuestra capacidad de resiliencia y mejorará nuestra productividad, pues gracias a todas esas lecciones sabremos qué acciones son las más eficientes ante un determinado problema que ya se nos presento en una ocasión anterior. Asimismo, ello contribuirá a mejorar nuestras habilidades blandas y de esa manera podremos tener la oportunidad de acceder a mejores oportunidades laborales. Si en caso requieras profundizar más acerca de cómo mejorar tu empleabilidad, no dudes en solicitar nuestro servicio para que de esa manera puedas aumentar tus posibilidades de lograr una recolocación laboral exitosa.




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lunes, 3 de agosto de 2020

¿Qué cambios ocasiona la crisis en los procesos de selección de personal?







En estos últimos tiempos de crisis hemos evidenciado que los procesos de selección en lugar de cumplirse se han ido omitiendo de acuerdo a la necesidad de las empresas por llenar una vacante, la reducción en la importancia que se le está dando a los Unidades de Talento Humano ha desembocado en una paulatina desprofesionalización de dichas áreas, que ha conllevado a que el reclutamiento y la selección no sean garantía de escoger el mejor candidato respecto a un puesto requerido.

El nuevo escenario dibujado por la crisis en el mercado laboral está provocando los primeros cambios en los procesos de selección, tanto desde el punto de vista de los candidatos como de las empresas. Con una premisa clara: Aunque las compañías estén adelgazando sus plantillas, seguirán necesitando talento.

Las compañías de vanguardia han advertido los cambios a tiempo e implementan modernas estrategias relacionadas con la selección de su personal clave y con la retención de los mejores talentos.

Ahora los profesionales no son trofeos escasos por los que compitan las empresas ya que el aumento del paro los ha multiplicado en todos los sectores y perfiles. Ahora las empresas tienen dónde elegir, pero no cuentan con los recursos suficientes para contratar.

Cualquier situación económica tiene su reflejo en la selección de personal, sin importar que ésta la lleve a cabo el departamento de RRHH de la propia empresa o bien la externalice.

A continuación, pretendemos matizar algunos de los tópicos más extendidos respecto a la selección en tiempos de crisis. Veamos:

1. La selección es mucho más fácil porque hay más personas en el mercado desde una posición de desempleo. Esto es, en principio, cierto. Incluso podríamos pensar que el candidato accede a un proceso de selección con una actitud más “comprensiva” respecto a determinadas demandas por parte de la empresa. Digamos que, dentro del equilibrio de relaciones laborales, en periodos de crecimiento del desempleo, gana fuerza la parte contratante.

Pero esta tendencia, al menos en parte, se ve compensada por una menor movilidad de los trabajadores ocupados. El conservadurismo de empresa respecto a ampliar su plantilla (a veces más por razones “psicológicas” que reales) tiene su reflejo en una actitud más estable del profesional, más reticente a cambiar de empresa.

2. El candidato es mucho menos exigente. Es cierto que el perfil y la actitud del buscador de empleo es diferente: ahora es mayoritariamente un desempleado o el que cree que va camino de serlo.

En la situación anterior, el candidato era el más inquieto profesional y personalmente (para lo bueno y para lo malo) o el más insatisfecho. El trabajador empleado busca una mejora, un crecimiento profesional, cuando accede a un proceso de selección. Si la mejora no es clara, no se mueve. En cambio, el desempleado no tiene una posición que defender. Por lo tanto, su actitud es más abierta. Valora más que nunca la estabilidad del proyecto que se le ofrece, por encima de otros aspectos que en una situación más benigna de mercado tendría muy en cuenta (horarios, carrera profesional, retribución, ubicación del puesto de trabajo…).

Pero no nos dejemos deslumbrar por las “oportunidades”. Cierto que se puede presentar la oportunidad de contratar a un profesional con la retribución presupuestada, pero con una formación y experiencia mayor de la inicialmente requerida. El riesgo es que es muy posible que a la menor oportunidad nos abandone por un puesto en otra empresa más acorde con su nivel.

3. En una situación como la actual, la función de selección pierde peso, importancia, en la empresa. Si bien es cierto que en buena parte de las empresas el crecimiento de su plantilla se frena (cuando no es negativo) y que la rotación es menor, también es cierto que ante la reducción de plantillas algunos perfiles cambian y eso obliga a contratar a personas con perfil distinto, con unas competencias que ayuden a la empresa a adaptarse a la nueva situación. Crear esos nuevos perfiles que sirvan de base a la “nueva empresa” es todo un reto del departamento de RRHH y representa una actitud más positiva y constructiva que la de lamentarse y esperar que pase el chaparrón.
 
Las empresas que se preparan para las contingencias y logran fomentar la tranquilidad en sus integrantes son las compañías que permanecen en el tiempo. Contratar al mejor talento para tu organización puede traer ciertas dificultades en tiempos de emergencia, debido a la cantidad de fases que requiere un proceso de selección.

En definitiva, también en la selección de Personal, en momentos difíciles como el actual, se te pueden presentar oportunidades para trabajar en la creación de una plantilla adecuada a los nuevos tiempos. ¡Aprovéchala!




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