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jueves, 23 de julio de 2020

La importancia de conocernos a nosotros mismos



Antes de empezar, vamos a reflexionar sobre las siguientes preguntas:


¿Por qué es necesario conocer bien nuestras características personales antes de comenzar la búsqueda de empleo?¿Cuáles son las principales características en un/a empleado/a demandadas por las empresas?


Realiza un análisis FODA sobre nuestra situación profesional. Una vez realizada la matriz DAFO, y a partir de ella, vamos a establecer las estrategias que podemos utilizar para mejorar nuestra empleabilidad. Para ello, vamos a realizar una estrategia CAME. Debes establecer el puesto de trabajo al que desearías optar, será tu objetivo, éste debe ser posible y motivador.


Posteriormente describirás el itinerario formativo (los estudios que debes realizar) para tener las mejores opciones para alcanzarlo. Completa un listado con, al menos, diez empresas relacionadas con tu objetivo profesional (empleo deseado), indicando para cada una su nombre, dirección, teléfono, e-mail y otros datos interesantes como su perfil en redes sociales o página web.


El autoanálisis es un paso previo a la hora de conseguir empleo que nos permite conocer a detalle en qué nos desempeñamos mejor y en qué no, antes de ingresar al mundo laboral.


Aspectos clave que debes tener presente a la hora de preparar el autoanálisis:


Actitudes:


Trabajo por objetivos
Es más importante el trabajo que la familia
El dinero es más importante que el trabajo
Necesidad de compañía y reconocimiento
Valoración de la seguridad y estabilidad
Aceptación de retos en grupo o en solitario
Capacidad de decisión
Tener responsabilidades
Tener habilidades


Aptitudes:


Facilidad para investigar y resolver problemas
Capacidad de liderazgo
Capacidad para trabajar en equipo
Talento para planificar y organizar el trabajo
Minuciosidad


Hábitos – disposición:


Disponibilidad para viajar
Movilidad geográfica
Preferencias horarias (jornada flexible, intensiva)
Ser capaz de renunciar a ciertos aspectos familiares, afectivos.
Interés por seguir formándose


Competencias personales


Conocimientos, habilidades y destrezas que tiene una persona para comprender, transformar y practicar en el mundo en el que se desenvuelve. Son aquellas no vinculadas a una profesión o puesto de trabajo, pero que permiten mejorar el encontrar trabajo y desarrollar eficazmente un trabajo.


Confianza, tenacidad, constante, responsabilidad, autodisciplina, motivación para los retos, flexibilidad, asertividad, espíritu de equipo, empatía, liderazgo, fuerza mental, espíritu crítico. ¿Cómo adquirimos estas competencias?


A través de la formación reglada y no reglada (Formación para el empleo, formación continua, formación profesional). Estas competencias se adquieren por haber ejercido una profesión, por desarrollar un trabajo. Actualmente la experiencia en un determinado trabajo puede “convalidarse” (acreditarse) por la realización de estudios oficiales. Este proceso se denomina “Acreditación de competencias profesionales”.


La sinceridad con que se realiza el análisis del perfil determina la posibilidad de encontrar empleo: Saber qué queremos hacer, cuáles son nuestros conocimientos.


Conocimientos: Es importante ser conscientes de todos los conocimientos con los que se cuenta para poder trazar un itinerario formativo, en qué debemos formarnos.


Destrezas y actitudes: El saber viene determinado por los conocimientos y por todo aquello que nos capacita para desempeñar un puesto. Así mismo las actitudes, el comportamiento en el entorno laboral y las habilidades para relacionarse laboralmente son muy apreciadas.


¿En qué quiero o me gustaría trabajar?


Se trata de que seas tú quién piense y se imagine el tipo de trabajo que te gustaría realizar. Para ello deberás tener en cuenta tu formación, la situación del mercado de trabajo en nuestro entorno más inmediato, las posibilidades que te ofrece el centro académico en el que te encuentras, tus contactos de familiares, amigos y conocidos.


Para ello, te recomendamos hacerte las siguientes preguntas: ¿Cuáles son mis intereses laborales? El tipo de trabajo que me gustaría realizar, ¿Preferirías trabajar solo o en equipo?, ¿Prefieres un trabajo rutinario (repetitivo, predecible) o bien cambiante (que con frecuencia hagas algo nuevo, variado)? ¿Trabajo con responsabilidades o sin responsabilidades?, ¿Qué tipo de responsabilidades, personas, materiales o dinero?.


¿En qué tipo de empresa te gustaría trabajar? Servicios, industrial, pequeñas empresas, Gran empresa, como autónomo, crear mi propia empresa, ¿Qué condiciones de trabajo estás dispuesto a aceptar? En cuanto a horarios mañana, tarde, noche, En cuanto a jornada descansos entre semana, jornada de lunes a sábado.



En cuanto a movilidad geográfica ¿Estás dispuesto a salir de tu comunidad autónoma, a trabajar de un lugar a otro?, En cuanto a salario ¿Por cuánto trabajarías como mínimo?, ¿Tienes una idea clara de lo que habitualmente se cobra en tu puesto de trabajo ideal? ¿Por cuánto sueldo menos estás dispuesto a trabajar para intentar adquirir más experiencia e ir mejorando?


Perfil de puesto


Cada puesto requiere cumplir unas cualidades específicas que están relacionadas con las características de las actividades y tareas que se tienen que realizar y que debes conocer en función del sector profesional en que se encuadra tu formación técnica. El perfil de cada puesto de trabajo también está compuesto por cualidades generales y específicas.


Perfil general


Aspectos más valorados por las empresas en la actualidad:


Capacidad para: Adaptarse a los cambios, reconocer oportunidades de mejora, resolver problemas, trabaja en equipo y aplicar en la práctica los conocimientos adquiridos.
Reconocer oportunidades de mejora.
Disposición para: Participar en los objetivos de la empresa, aceptar desplazamientos y traslados si es necesario.
Creatividad
Entusiasmo
Enfrentarse a los problemas superando obstáculos.


Perfil específico


La titulación, en un ciclo formativo determinado, capacita para desempeñar las actividades de una profesión concreta. Información básica para el análisis del perfil específico:


Descripción del perfil correspondiente a la familia y titulación.


Funciones y tareas para realizar.


Formación y conocimientos relacionados.


Situación de la profesión en el mercado de trabajo.


¿Cómo sería mi trabajo ideal?


Que sea un trabajo estable (no temporal).
Que sea un trabajo que no se requiera viajar mucho.
Que me permita conocer gente.
Que sea un trabajo de calle.
Que se gane bastante dinero.
Que haya buen ambiente de trabajo entre los compañeros.
Que ofrezca posibilidades de formarme y aprender más.
Que me permita tener algo de iniciativa y autonomía.
Que sea un trabajo valorado y/o envidiado por los demás.
Que me permita tener tiempo libre.
Que sea un trabajo interesante y variado.
Que sea un trabajo útil para la sociedad.
Que no tenga que tomar decisiones por mi cuenta.
Que haya buenas condiciones físicas de trabajo (no pasar frío o calor, tener riesgos de accidentes, requerir mucho esfuerzo físico).


Análisis comparativo y plan de acción


El objetivo es comprobar la coincidencia entre formación, cualidades y características asociadas al puesto de trabajo al que se quiere acceder y el perfil personal y profesional de partida. La finalidad es detectar lagunas en el historial personal y profesional para poder realizar una estrategia que nos permita mejorar.


El autoanálisis permite que nos planteemos qué hacer, qué cursos de formación pueden complementar nuestros conocimientos, informática, idiomas. Son las acciones que conformarán el plan de actuación.


Formación a lo largo de la vida


La formación a lo largo de la vida es un proceso de transición continuo que tiene la finalidad de mejorar los conocimientos, las competencias y actitudes a nivel personal, cívico, social y de empleo.


Existen diferentes modalidades a través de las cuales podemos alcanzar el conocimiento y las competencias necesarias para desempeñar el trabajo:


Aprendizaje formal
Aprendizaje informal


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viernes, 17 de julio de 2020

De la crisis a la resiliencia: ¿Cómo se están encarrilando los Países Latinoamericanos?



"Las organizaciones que son expertas en la gestión de crisis adoptan un enfoque metódico para mitigar posibles crisis y gestionar las que sí surgen, centrándose tanto en la preservación como en la valorización"

Diversas investigaciones han aportado evidencias de que las personas con resiliencia, incluso en las situaciones más adversas tienden a poseer ciertas habilidades emocionales básicas: sociabilidad, auto-confianza, optimismo, resistencia al fracaso y a la frustración, la habilidad de superar rápidamente los contratiempos y una "naturaleza fácil".


Tienen una "naturaleza fácil" aquellas personas con las cuales es fácil relacionarse; son sociables y flexibles. Hay personas que parece que transmiten energía positiva, que estar con ella es reconfortante, a pesar de las adversidades. Todo esto tiene mucho que ver con la inteligencia emocional.


En tiempos de crisis se impone formar (o entrenar) personas para que sean más resilientes. Lo cual significa educar en competencias emocionales que permitan reconvertir la adversidad en perspectivas de futuro caracterizadas por la esperanza, ilusión, optimismo, compasión y amor.


La resiliencia es caminar a través de la adversidad y salir reforzados. Caer siete veces y levantarse ocho.
Una de las principales noticias del año es la capacidad demostrada por la mayoría de países latinoamericanos para paliar y superar los efectos de la crisis.


El término resiliencia se puso de moda hace diez años cuando la crisis económica comenzó a azotar a algunos países. Una persona resiliente tiene una habilidad natural para aceptar la adversidad y saber gestionarla de forma positiva.


La crisis supone un contexto en que los patrones vigentes son rotos por acontecimientos imprevistos. Esto ocasiona un trastorno que provoca perjuicio para muchos y beneficios para aquellos pocos capaces de transformarla en oportunidad.


De acuerdo a una encuesta, los resultados se desprende que los franceses son las personas menos resilientes, y los chilenos, los que mejor se adaptan a los contratiempos vitales.


En la actualidad, existen cada vez más países que capacitan a sus empleados en el perfeccionamiento de la resiliencia con el propósito de que todos se superen, no sólo en las competencias técnicas sino en lo emocional para mejorar el clima laboral y poder enfrentar cualquier crisis.


Los desafíos que proponen los lugares de trabajo, en la actualidad, suponen una gran carga de tensión para la mayoría de las personas.


Fomentar la capacidad de ser resilientes, significa atravesar los desafíos con la mayor naturalidad posible, mantener el buen nivel de relaciones interpersonales, el desempeño, la productividad, a pesar de las dificultades, competencias claves que muchas organizaciones se han propuesto fomentar entre su gente.


La resiliencia no es solo un concepto más dentro de la psicología laboral, sino que es una gran herramienta que otorga una ventaja competitiva a la empresa, para atravesar situaciones que generan frustración y resistencia, de manera positiva, convirtiendo a cada momento difícil en una oportunidad de crecimiento.


Es por ello que muchos países utilizan la resiliencia como base primordial para un buen manejo de su organización.


“Frente a la incertidumbre, las empresas requieren contar con profesionales resilientes que, entre otras características, se adapten rápidamente a los vaivenes del entorno, para enfrentar de mejor forma los nuevos escenarios y desafíos”


Algunos países Latinoamericanos usan la resiliencia porque les aportan una gran ayuda a sus ciudadanos en el ámbito laboral y les da beneficios como:


● Mejor autoimagen y autoestima.
● Se juzgan menos a sí mismas y a los demás.
● Son gente optimista.
● Son gente que toma riesgos.
● Se mantienen más sanas.
● Suelen tener éxito en los estudios y trabajo.
● Tienen un nivel de bienestar general bastante positivo.
● Son menos predispuestas a la depresión o ansiedad.
● Ayudan a los demás a ver el vaso “medio lleno”
● Son de inspiración para otros.


Muchas personas viven demasiados cambios y demasiado rápidos. La “personalidad del superviviente”, es la que le permite a las personas y organizaciones afrontar las adversidades y adaptarse a los cambios. Es su compromiso en desarrollar métodos de resistencia que le resulten útiles lo que determina su éxito.



Hay quienes se adaptan mejor a los grandes cambios o crisis que presenta la vida, llevan su situación con entereza y consiguen salir de ellas con mayor facilidad, aprendiendo y creciendo durante el proceso.


El buen resultado de una crisis es que puedes salir de ella fortalecido y creciendo emocionalmente.


Para lograr la capacidad de poseer una personalidad resiliente, es importante enfocarte en los aspectos más positivos de tu personalidad y poner énfasis en tu fuerza interior, apelando a una autoconfianza que quizás no creas poseer.


Una personalidad más adaptable suele ser el resultado de una crisis superada y la mejor arma para resistir posteriores embats de la vida.


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